viernes, abril 25, 2008

Miradas








Llegamos a Termas, un pueblo viejo y con aspecto de solitario. Sus calles en pendiente, perros y niños jugando. Es un pueblo melancólico, silencioso. Durante la mañana la gente se reúne en el mercado de frutas y verduras como si fuese parte de un ritual mágico, cuchichean las noticias locales mientras compran especias sueltas, las hay y en gran variedad. Allí, afirmo, prevalece la mirada sobre cualquier otro acto comunicativo.
Parece que todos se conocen, la doñita con el panadero, el artesano con la jovencita. Miradas complices, planean acciones, movimientos, dubujan momentos.
Lo gracioso de termas es que pensábamos encontrar pozos termales en la tierra y nos sorprendió casi a modo de reto, el dueño del hotel en el que pasamos la noche, explicándonos que Termas es el nombre del pueblo y toda agua que en ella habita es de origen termal. -Agua termal en las canillas, si excavas un pozo…sale agua termal!Exclamaba. (la cara de enojo la tengo grabada).
La plaza central de termas es de estilo colonial, como muchas de sus casas, aún persiste esta arquitectura que se entremezcla con diseños estrepitosos como ser el casino y algunos hoteles. Pero la mayoría de las construcciones son de este tipo, el hotel en el que descansábamos (por cierto muy barato, y los hay también de los caros) tiene el estilo bien marcado, un patíbulo en el centro, las puertas bien altas, las maderas envejecidas, y baldosas de color blanco y negro y floreadas..de esas que ya no existen mas. Sin dudas termas es una ciudad muy tranquila, imagínense el horario de la siesta es prácticamente…obligatorio!! Hasta los perros duermen siesta. Hacer la siesta en termas es ...como explicarlo? es muy relajante. ..
Muchas leyendas se cuentan en este lugar…una de ellas es la sorprendente historia del pueblo que quedó sepultado bajo el agua... (y esto es cierto) por motivos de maldiciones…es cosa de creer o reventar! Pero no voy a contar esta leyenda, para escucharla deberían ir a Termas.
Hay algo que no olvido, gracias a la calidez de las miradas. Se trata de unas niñas que jugaban en numeroso grupo, en un almacén de la esquina del hotel. Ellas jugaban a imaginar cosas, pude darme cuenta cuando escuche algunas palabras...y por la escaza presencia de jueguetes. Ellas me miraron, yo las mire también y sonreimos.
























Fotos: Callecitas, Sebas, Hotel.

3 comentarios:

Diego Pablo Lambertucci dijo...

estoy con el alma viajera
inquieta
se sosiega
es en el camino una luna
o una estrella
cuanto sol y aire
lleva la piel de ese viaje

Anónimo dijo...

Que buen viaje amiga.

espero seguir leyendo mas abrazos

Lu

Anónimo dijo...

muito legal seu blog...parabens