jueves, enero 24, 2008

paloma de sal


De pronto el vació de mis manos
se llena de la redondez de tu rostro pequeño
y me acarician tus pómulos blancos
las yemas de mis dedos índice y pulgar
Me dices que tiemblan tus piernas
por el horizonte perdido
que yo transformo en otra horizontalidad
casi gestual

todos mis flancos me abandonan
al caos del predador noctámbulo
me azotan en los sueños
para que abandone la rutina
de soñar despierta en mi almohada
me entregue de piernas abiertas al papel
mis dedos se vuelvan plumas
mi sangre tinta
tiriten las aves del pensamiento

porque toda ave vuela en el viento

y es el viento que corona las noches
con zumbidos casi mortales
para tragarme y dejarme reposada en sus falanges

Es así que la redondez vaga de tu rostro
con tu sonrisa perfecta
toda parte
pequeña de tu cuerpo
pequeña centímetro por centímetro
se cuela en las hendiduras de mis dedos
me desangran en negro
y me devuelven la idea
de invitarte un café
para que me acompañes despierta
y me nubles otra vez la mirada

simplemente para que de toda esa
proyectada imagen del café en
una esquina del barrio de caballito
a media cuadra de donde nos cruzamos
una tarde
sea solo un instante
una tarde efímera

después olvídame
limpia de tu memoria lo
que pudiste hacer una hora atrás
y un mes atrás en algún bar cualquiera
olvídame
para no formar en mí pesadillas semejantes
a escribirte en la mañana
en el reverso de un boleto
de colectivo
Porque toda tinta y papel están para
sosegar los labios sedientos
sobre el renglón del cuaderno amarillo
no tu cuerpo entero de mariposa
de alas rotas
ni
tu nombre
y mucho menos
tu fábrica de veranos.

miércoles, enero 23, 2008


Uno empieza a tararear, empieza a desalinear, esta pensando parado , sentado en el bondi, sentado en el tren, en el camino, en el baño, la casa ,el rincón la lluvia, pero está y esta pensando. Y mil voces mil ecos atacan, dicen mil imágenes, patinan en la retina oculta cuando lo que podía verse era nada.
Yo creo que las plantas bajo la lluvia son como vírgenes desnudas.
Y me voy al mar.
La playa en el verano tiene el churro de invierno. El choclo hervido y la peatonal. El viento, arena, más viento y medusas, agua fría. De todas las cosas solo una; LA postal.
Porque el mar en verano es ir a empanarse con la arena y el protector solar y sumado al sol quedas tal cual una milanesa.
Porque antaño solía participar del clásico ritual del amor de verano. Hoy creo k seré un bicho canasto.
Aaaahhhhh……….qué será del mar sin una mirada celeste. A solas con el viento no podré deslizarme en los sucuchos nocturnos ni en el elixir vacacional. Será peor. Me deslizare en mi calma marítima. Y no voy a hacer amigos de verano. Eso es para la juventud. En mi precoz vejez se piensa en el suicidio, no en las gaviotas.
Aunque yo sea una gaviota.
Mi reniego matinal ,mi rutina diaria. Ellas envejecen al compás de mi canción.. Mi virgen sueño murió.
Los sueños mueren en un viaje profundo.
Cada cosa recrea la muerte de mis sueños, cada objeto, cada deseo.
Pero aparece y ahí..París.
París me esperará para mi muerte eterna y hoy soñare tranquila esas cosas posibles.

martes, enero 22, 2008

Juego de ingenio


Los señores están en sus casas. En invierno tienen servido el té caliente sobre la mesa de desayuno y la sola idea de inventar el árbol del dinero con un poco de alquimia.
Los siervos tienen de las tasas vacías las manijas rotas y un día por delante sin nada para desayunar. La única idea que tienen es un desayuno.



Clavos.
La vida esta llena de esclavos

sábado, enero 12, 2008

despertate


(SIN TÍTULO)



No hay poema que no anide en mi vientre
te este buscando
este gimiendo palabras por tu llegada
llene la copa de vino
rebalse del todo el vaso
tenga violentamente
tu aliento revolucionario entre sus sábanas de letras
sea parte de tu cosmos
como del mío
que nacieron para
girar el lenguaje
y girarse ellos en vapores

y sin querer no estas


no puedo verte ni en las sombras de la galaxia

Cuál palabra en mi boca no sea ya tuya
cuál

dime
si éramos la nada

y seguiríamos siéndolo .

martes, enero 08, 2008

Florecer


El tiempo que muere
conoce el dolor.


Es la humanidad quien muere
inseparable de la agonía
por el solo error suicida
de no reconocerse.